Si quiere perderse del bullicio, disfrutar de una buena comida, y sentirse como en la terraza de su casa, sin duda tiene que acudir al Restaurante Montserrat, ligeramente apartado de los paseos y desde el que podrá contemplar el futurista puente diseñado por Dominique Perrault, sin duda uno de los emblemas de este parque de Madrid.
Las cuarenta mesas de la terraza se entremezclan con los árboles en la entrada al parque de Arganzuela, donde las enormes sombrillas le darán sombra en verano, y las estufas calor en invierno, para no perderse la inigualable sensación de sentirse envidiado. Una amplia oferta que va desde sándwiches y hamburguesas a económicas raciones.
Pero sin duda, en primavera, o en verano, mientras el sol se esconde es el lugar idóneo para tomarse un gin-tonic con ginebra premium con esas personas a las que quieres. Su ubicación permite la privacidad. Por el día, se ha convertido en parada obligatoria para los que practican el running, ciclistas y familias de paseo, que paran para tomarse un refrigerio y saborear un instante de paz.



